Posted on: 27/05/2020 Posted by: Cristina Fernández Comments: 0
Lorena Bobbitt y John Bobbit

Uno de los casos de violencia doméstica que más revuelo mediático desató en EEUU fue el de Lorena Bobbitt que cortó el pene de su marido con un cuchillo. Tras las bromas y burlas relacionadas con este hecho, su caso es la historia de la desesperación y el sufrimiento de una mujer sometida a malos tratos durante más de cuatro años.

Nos trasladamos al año 1988. Lorena Gallo (también conocida como Lorena Bobbitt), nacida en Ecuador en 1970, tenía 18 años y la inocencia de una niña. Soñaba con enamorarse y ser correspondida. Quería ser feliz y encontrar un compañero con el que compartir su vida. Con esa ilusión conoció a John Wayner Bobbitt en un baile de marines. John era un marine estadunidense del que quedó prendada de inmediato. John parecía el hombre ideal, cuerpo atlético, ojos azules…

Lorena y John comenzaron a salir. Lorena estaba encantada, John era su primer novio y se sentía en una nube. La relación fue madurando y un día, cuando disfrutaban de un baño en la piscina, John sorprendió a Lorena con un anillo con el que le pidió matrimonio. Ella, sin pensarlo, aceptó.

El 18 de junio de 1089 Lorena y John se casaron, formando así la familia Bobbitt.

Un mes de tranquilidad y cuatro años de sufrimiento

Un mes después de la boda, la idílica historia empezó a malograrse. Ambos viajaban en un coche conducido por John. Ese día había bebido demasiado. Lorena, que viajaba de acompañante en el coche estaba asustada porque su marido no estaba en condiciones de conducir, por lo que le pidió le pidió que parara el coche. La reacción de John fue bastante violenta y, ante la petición de Lorena, él respondió golpeándola. Comenzaba así un infierno parala joven, el que se vio inmersa durante más de cuatro años.

La pareja se trasladó a Virginia donde Lorena estuvo sometida a los malos tratos y violaciones de John hasta el 23 de junio de 1993. Según contó ella, esa noche John llegó a casa borracho y la violó. Presa del dolor y la rabia, Lorena decidió tomarse la justicia por su mano, y como venganza a esa violación, le amputó el pene a su marido con un cuchillo. Así relataba Lorena en la televisión lo ocurrido:

Cuando le dije que no, quería que me respetara, pero no lo hizo. Como siempre, él no me escuchaba. Yo me sentí avergonzada y humillada porque, una vez más, lo había vuelto a hacer. Dos minutos más tarde fui a la cocina a por agua y vi un cuchillo. Entonces pensé en el aborto, en sus palizas y torturas.

Todo me vino muy deprisa. Volví al dormitorio, moví las sábanas y se lo corté. Fui al cuarto de estar, cogí mi bolso y me marché del apartamento. Llegué al coche, lo arranqué y, mientras iba conduciendo por la calle, me di cuenta de que no podía girar porque tenía algo en la mano. Entonces vi que aún tenía el pene, lo tiré por la ventanilla y fui a casa de mi amiga Janna para contarle lo ocurrido.

Lorena acudió a la policía cuando fue consciente de lo que había hecho y lo confesó todo. Los agentes encontraron el pene de John y, tras una operación de más de nueve horas, le fue reconstruido.

Dos juicios y una sentencia: «Perturbación mental temporal»

Fueron dos juicios los que se celebraron en torno a este caso. En el primero, se juzga a John por agresión sexual en el matrimonio. El testimonio de Lorena y las pruebas presentadas no fueron suficientes para condenar a John, que fue declarado inocente de agresión sexual.

El segundo juicio se celebró dos meses después. En esa ocasión la acusada por agresión fue Lorena Bobbitt.

Durante la celebración de este juicio, decenas de testimonios de compañeras de Lorena, vecinos e incluso amigos de John relataron como ella había sido victima de agresiones.

Loren y John Bobbit
En el segundo juicio se permitió el acceso a las cámaras. Foto.: AP

Tras escuchar todos los testimonios y analizar las pruebas, Lorena Bobbitt fue declarada no culpable por haber actuado bajo un estado de “perturbación mental temporal”. Fue condenada a pasar 45 días de evaluación psiquiátrica en un centro.

El segundo de los juicios fue el que más alboroto mediático desató porque se concedió acceso a las cámaras de televisión. Los medios de comunicación realizaron un seguimiento del mismo de casi 24 horas.

Tras todo esto, ambos siguieron su camino. Lorena Bobbitt cambió de nombre, de aspecto, se volvió a casar y fundó Lorena’s Red Wagon, una fundación dedicada a ayudar a supervivientes de violencia doméstica.

John por su parte, intentó aprovechar el éxito mediático que tuvo el caso para iniciar su carrera como actor porno. No fue muy larga su trayectoria cinematográfica. Tras esto, se casó en dos ocasiones más y se vio envuelto en diversos casos de violencia doméstica. John no quiso perder el contacto con Lorena y siguió acechándola por carta y emails.

Si quieres conocer más detalles sobre el caso de Lorena Bobbitt, escucha nuestro podcast de viudas negras y mujeres asesinas.

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