Posted on: 10/04/2020 Posted by: Dimension Misterio Comments: 0

En agosto de 2017 se produjo en Valencia uno de los asesinatos más rocambolescos y mejor preparados en la historia de la ciudad. Un crimen que se fue desgranando poco a poco, hasta dejarnos con un apasionante capítulo en la historia negra de la ciudad del Túria. Prepárate para descubrir el crimen de Maje, la viuda negra de Patraix.

Imagina una mañana normal en tu vida. Te despiertas, te arreglas, desayunas, te lavas los dientes y sales de casa para ir a tu puesto de trabajo. La rutina es la misma de siempre, bajar al garaje a coger tu coche, dirigirte a tu oficina y pasar allí el día hasta que toca volver a tu hogar. ¿Qué es lo más extraño que te puede suceder? ¿Un accidente? Bueno, puede suceder, pero no tiene por qué ser grave. ¿Un atraco? Prácticamente imposible. ¿Un asesinato? Ni se te pasa por la cabeza.

Esa debió ser la sensación que tuvo Antonio Navarro el 16 de agosto de 2017. Era una mañana normal, una mañana en la que se despertó a la hora de siempre para ir a su trabajo de siempre. Pero esa mañana sería la última que viviría, ya que, al poco de bajar a su garaje, un individuo le asaltó y le asestó ocho puñaladas mortales con un cuchillo cebollero. Antonio decía adiós a su vida con tan sólo 36 años, dejando viuda a su mujer, Maje, una joven enfermera de 27 años.

Maje y Antonio, un matrimonio joven y feliz

No puedo imaginar lo duro que debe ser la noticia de que tu pareja ha sido asesinada. Un chico joven, con talento, inteligente y con el que Maje había decidido pasar el resto de su vida.

Antonio y Maje el día de su boda – Foto: Las Provincias

Maje y Antonio habían contraído matrimonio justo un año antes, el 3 de septiembre de 2016, aunque ya llevaban un tiempo viviendo juntos. Siendo ambos vecinos de la localidad de Novelda, decidieron instalarse en una vivienda en la Calle Calamocha de Valencia por motivos laborales.

Un crimen inexplicable

Siendo Antonio un chico con una buena trayectoria profesional y un gran futuro por delante, de quien no se conocían fechorías, las dudas sobre lo sucedido eran lógicas. ¿Quién había matado a Antonio? ¿Por qué le habían matado?

Lo lógico es pensar que quizá fue víctima de un robo o que estaba en un lugar inadecuado en un momento inoportuno. Pero, nada más lejos de la realidad. De hecho, todas sus pertenencias estaban allí presentes, tanto el dinero, como las tarjetas o el teléfono móvil. Y el resto de vehículos estaban en buen estado. ¿Entonces?

Antonio Navarro – Foto: Cadena SER

Evidentemente, nadie podía sospechar de su pareja, no había indicios de ser un crimen pasional. Maje estaba de guardia en el hospital en el que trabajaba. De hecho, se le vio muy afectada, como es normal. Incluso en el funeral de Antonio leyó una carta muy emotiva que demostraba el gran amor que sentía hacia él. Al menos eso es lo que dio a entender en los primeros momentos, porque pocos días después, las sospechas comenzaron a recaer sobre ella.

Si bien Maje se había mostrado muy afectada, como es normal ante un suceso de este tipo, no es menos cierto que mostró un interés demasiado inusual por la herencia de Antonio y por la gestión de su pensión de viudedad. De hecho, desde ese momento iba a empezar a tener una paga mensual de 1600 euros durante el resto de su vida, una cantidad muy superior a la que percibe la gran mayoría de asalariados en España.

La Policía comienza a sospechar de Maje

Esta actitud no pasó desapercibida para la familia de Antonio. Quizá fruto de querer encontrar una explicación a lo que había sucedido, o que ya tenían ciertas sospechas sobre la joven, hicieron saber a la Policía estas actitudes un tanto fuera de lo normal. No es lógico que, con tu marido recién asesinado, tu máxima preocupación sea la herencia y la paga de viudedad.

Incluso hubo otro detalle que llamó mucho la atención al entorno de Maje, y es que, en ningún momento subió ninguna foto acompañada por su marido a su estado de WhatsApp, ni siquiera una imagen juntos en su foto de perfil. Más bien lo contrario, sí que lo hizo con fotos suyas vestida para salir de fiesta.

Otra foto de la boda entre Maje y Antonio – Foto: Las Provincias

Quizá fue por este motivo que la Policía puso sus ojos sobre Maje, y se dieron cuenta que ciertas conductas no eran razonables. De hecho, una vez comenzada la investigación pudieron acceder a conversaciones telefónicas de la joven. En una charla que mantuvo con una de sus mejores amigas pocos días después del crimen, mostró su felicidad por lo sucedido: «Yo ahora voy a ser feliz y voy a hacer la vida que quiero, no sé aún con quién, me da igual. Yo me lo estoy pasando muy bien».

Tan sólo tres semanas tardó Maje en volver a salir de fiesta tras el asesinato de Antonio, y, al parecer, no se lo pasó nada mal, tal y cómo se intuye de la conversación que mantuvo con su amiga: «Estamos muy locas. Nos gusta la movida con tíos buenos. Yo la movida con Antonio que en paz descanse no la quería (risas). Si yo luego me lo tenía que tirar después de la reconciliación no me apetecía, ¿vale? Y con éste (en referencia al guardia urbano) me va a follar como me folló en el baño».

Los cuatro amantes de Maje

El caso es que, tras el asesinato, muchos empezaron a hablar sobre la vida «divertida» de Maje. Por muchos de sus compañeros era conocido su gran afición por el coqueteo con diversos hombres y su gran capacidad por utilizar sus armas de mujer para conseguir todo aquello que se proponía.

Con el paso de las semanas, la información se fue ampliando y fueron saliendo a la luz los diversos amantes que había tenido Maje en los últimos años. De hecho, se sabe de hasta cuatro hombres distintos con los que estuvo manteniendo relaciones al mismo tiempo, Tomás, Salva, José y Sergio.

Salva, uno de los cuatro amantes de Maje – Foto: Las Provincias

A Tomás le hizo creer que Antonio estaba enfermo de cáncer y le maltrataba. De hecho, tal y como declaró a la Policía, Maje le había tanteado para saber si estaría dispuesto a asesinar a su marido, pero al proponer él denunciar estos malos tratos, ella desechó la idea. Éstos son algunos de los mensajes que intercambiaron a través de Telegram:

-Tomás: ¿Has recargado pilas? ¿Cómo fue la noche? ¿Te apetece ver una peli con palomitas?

-Maje: He tenido follón con Antonio. Van a operarle y quiere que esté con él. No puedo más. Quiero irme de Valencia.

-Tomás: Quiero que te apoyes en mí. Que para eso estoy también. ¿Vale?

-Maje: Me satura. Me agobia. Le odio.

-Tomás: Lo sé.

-Maje: Me considera de su propiedad. Quiero que se muera.

-Tomás: Imagina cómo lo veo yo. No quiero cruzármelo por la calle.

-Maje: Ojalá se muera. Machacándome la puta cabeza. Llevándome loca.

-Tomás: Tengo que respirar hondo. Ahora mismo sería capaz de cualquier cosa. Te lo digo en serio. Que nos deje en paz de una vez.

-Maje: He querido morirme hoy.

-Tomás: No digas eso nunca.

-Maje: Me maltrata cariño. Estoy psicológicamente destruida. Esto lo va a pagar caro.

-Tomás: Te juro que lo voy a matar. ¿Has pensado en denunciarlo? Porque te apoyaría al 200 %.

-Maje: He pensado en acabar con su vida.

-Tomás: Sí, yo también, pero no quiero que destroces tu vida por una rata como esa.

Tomás confesó a la Policía que se arrepintió de inmediato de sus amenazas de muerte. Él había mantenido una relación con Maje entre mayo de 2016 y marzo de 2017, pero rompieron ya que ella le dijo que no iba a dejar a Antonio. Aún así, siguieron quedando de forma esporádica para mantener relaciones sexuales hasta octubre de 2017, sólo dos meses después del crimen.

Los otros amantes conocidos de Maje eran Salva (auxiliar de enfermería y compañero suyo de trabajo con el que ella confesó que únicamente mantenían sexo oral de forma esporádica), José (publicista, se enteró de que Maje estaba casada tras el asesinato, ya que hasta entonces le había dicho que vivía con dos chicas a las que les alquilaba habitaciones) y Sergio (el Guardia Urbano con el que mantuvo relaciones tres semanas después del crimen y a quien había dicho que era ginecóloga).

10 de enero de 2018, Maje es detenida y comienza la leyenda de la viuda negra de Patraix

La vida de Maje cambia para siempre el 10 de enero de 2018, cuando es detenida por el grupo de Homicidios de la Policía Nacional de Valencia por el asesinato de su marido. Y no fue la única persona detenida por este mismo crimen. Salva, su compañero de trabajo y amante, también es detenido como autor material del asesinato de Antonio. Salva era el asesino. La Policía había conseguido dar con ellos tras grabar una conversación que la pareja había tenido en un centro comercial de Torrent el 8 de enero, en la que preparaban sus posibles coartadas.

La relación entre Salva y Maje había comenzado en septiembre de 2015. Salva era un hombre que nunca había tenido éxito entre las mujeres, más bien al contrario. Siempre lo había atribuido a su sobrepeso, ya que llegó a pesar 120 kilos. De hecho, su esposa (y madre de su hija) era prácticamente la única mujer con la que había mantenido una relación, ya duradera en el tiempo. Eso sí, reconoce haberle sido infiel en una ocasión, ya que no mantenían relaciones sexuales. Y claro, la simpatía y el gran atractivo físico de Maje se unieron a su capacidad manipuladora para conseguir de Salva lo que quería.

Salva reconoce dos etapas de encuentros sexuales con la viuda negra de Patraix. La primera etapa, en 2016, con unas diez relaciones que tuvieron lugar en casa de ella y en algún motel. La segunda, en 2017, tuvieron unas cinco o seis relaciones, según palabras del auxiliar.  Él se había planteado un futuro formal con ella, una relación seria, aunque sabía que no podía ser estando ambos casados y no teniendo medios económicos para afrontar su separación y sus cargas familiares.

El nivel de patetismo de Salva llega a tal punto que reconoce haber recogido a Maje en su casa para llevarla a casa de otros amantes sabiendo lo que iba a suceder.

Dos meses de preparación para un asesinato rápido

Fue entre mayo y junio de 2017 cuando Maje planteó la disponibilidad de Salva para asesinar a Antonio, tras el accidente de tráfico mortal que acabó con la vida de dos compañeros de trabajo de éste y sobre el que Maje confesó que ojalá hubiese sido su marido uno de los fallecidos. Maje, que había confesado a Salva ser víctima de malos tratos por parte de Antonio, decía no ser capaz de aguantar más, que quería verlo muerto, y eso llevó a preguntarle a Salva si sería capaz de hacerlo. «Después de un instante le dije que sí. Que yo haría cualquier cosa por ella», confesó el auxiliar de enfermería ante el juez.

En este garaje de la Calle Calamocha en Valencia fue asesinado Antonio Navarro – Foto: El Periódico Mediterráneo

Maje y Salva estuvieron planeando el crimen durante los dos meses posteriores. Fue Maje quien propuso hacerlo con un chuchillo «porque es silencioso» y en el garaje «porque es un sitio donde no va mucha gente». Además, la consigna estaba clara, había que matar a Antonio, no sólo herirle.

La primera fecha en la que habían planificado el crimen era el mes de julio, ya que Maje y Antonio tenían un viaje previsto para verano y ella no quería irse de vacaciones con él. Pero el plan se canceló a última hora, ya que Maje no consiguió convencer a Antonio para que dejase el coche en su plaza de garaje.

Mientras ella mostró su gran enfado, Salva confesó haber sentido un gran alivio ya que, de momento, no iba a tener que cometer el crimen. Pero la segunda fecha, el 16 de agosto de 2017, no falló. Tras regresar a Valencia después de pasar unos días de vacaciones con su mujer y su hija en Moncofa (Castellón), retomaron el plan inicial y lo llevaron a cabo.

Salva no fue muy explícito cuando confesó cómo había asesinado a Antonio. La entrada en el garaje fue limpia y no levantó ninguna sospecha, ya que Maje le había dejado las llaves y no tuvo que forzar ninguna cerradura. Escondido entre los coches, se abalanzó sobre el ingeniero y le asestó ocho puñaladas con un cuchillo de 15 centímetros. Según su confesión, el crimen fue rápido y Antonio no opuso ninguna resistencia.

Le seccionó el corazón, el pulmón derecho, el izquierdo y grandes vasos, mientras «Antonio permaneció inmóvil, sin capacidad de resistencia, defensa o reacción ante el repentino y sorpresivo ataque», según la conclusión del fiscal.

Ese mismo día, entre las 3 y las 4 de la tarde, Salva fue a ver a una nerviosa Maje a la casa de su hermana. La joven quería verle y saber que todo había ido según lo planeado. «Como ya declaré ante la policía, fui a verla a casa de su hermana y le conté cómo había sido todo, pero ella ya lo sabía. Luego se fue a Novelda y ya no supe nada más de ella. Me llamó a finales de agosto o septiembre para contarme cómo estaba», contó al juez. Maje ya sabía que el crimen se había llevado a cabo ya que Salva había cambiado su estado de WhatsApp, tal y como habían acordado. Salva sólo quería proteger a su amada.

Salva, el asesino confeso de Antonio Navarro, junto a su familia – Foto: El Español

Maje, una experta manipuladora

La viuda negra de Patraix fue definida por Sergio, el Guardia Urbano de Alicante, como una auténtica depredadora sexual, tras relatar cómo fue su encuentro sexual tan sólo tres semanas después del crimen. Confesó haber mantenido relaciones con ella tres veces en una noche, en el rellano, en las escaleras y en el baño de un hotel en Alicante.

Según el Grupo de Homicidios de la Policía Nacional, Maje tiene una increíble capacidad de mentir y manipular a los hombres, tal y como se puede comprobar a través de sus conversaciones telefónicas y los testimonios sobre sus aventuras sexuales. Se trata de una mujer que trata con gran frialdad y poca empatía a sus distintos amantes, que se sienten engañados y se consideran víctimas sentimentales. Incluso en el caso de Salva, el asesino confeso, que estuvo mucho tiempo encubriendo y disculpando a la joven.

Un momento del funeral de Antonio Navarro – Foto: Las Provincias

Según palabras textuales de los investigadores del crimen, Maje utilizaba el sexo como arma para manipular, y enviaba fotos eróticas para mantenerlos enganchados.

De hecho, según una confesión que hizo Salva a un compañero de trabajo, le contó que tenía una amante en el hospital, aunque no dio nombres, y que tenía mucho sexo con ella. Poco después dejaron la relación, ya que la joven se había casado, aunque era algo que él aceptaba, al igual que aceptó que tuviese otros amantes. De hecho, en alguna ocasión el propio Salva acercó a Maje a casa de alguna de sus otras parejas, sabiendo que iba a mantener relaciones sexuales con alguien que no era él.

Entre las cartas encontradas de Maje a Salva, destacan los siguientes fragmentos:

«Esta carta es una declaración de amor hacia ti, te quiero por encima de cualquier obstáculo, de cualquier inconveniente, te quiero porque me llenas de vida y me haces sentir la mujer más importante del mundo. Tu Maje, tu bruja, tu fea… Pero al fin y al cabo… tuya!»

«Con esta breve carta quiero decirte que te quiero, que te necesito y que voy a cuidarte y mimarte. Soy tuya y prometo serte fiel porque no hay nada más que un hombre como tú a mi lado. Sigue luchando. Sigue conquistando. Nunca hay batalla perdida a tu lado. Tienes a tu lado una mujer que te valora, que te quiere y te escucha. Me llevas de la mano. Seguimos el mismo camino juntos con caminos más llanos y otros más empinados, pero de la mano. Un fuerte beso para el mejor papi del mundo. Te quiero».

Es curioso que Maje siempre ha dado la sensación de despreciar sexualmente a Salva (con quien únicamente reconocía haber mantenido sexo oral) y a quien describía así en una de sus cartas:

«Lo ví… Allí estaba… Sonriente, con los ojos brillantes desde el control de enfermería de la tercera planta (…) Me gustaba, me atraía, ¡¡¡lo deseaba!!! (…) Su olor, su presencia, su mechita cayendo, su gorrito…».

«Me pongo presumida cuando viene, coqueta. Me anima que venga a planta y verlo… y pasar por su lado… «está el gotero de Ringer vacío» me dice y yo pienso… uff pues llénamelo tú pero no te vayas ya!».

«Es la historia de amor más auténtica y apasionante que he vivido y la gente pueda escuchar».

La vida de Maje en la cárcel

Maje y Salva ingresaron en la cárcel de Picassent el 12 de enero de 2018, dos días después de su detención, y mientras él parece enormemente arrepentido por lo que hizo, ella parece que no lleva nada mal su estancia en prisión. De hecho, según algunas confesiones, ella se sabe famosa por todo el revuelo que se levantó tras su crimen, que llegó a ser noticia en todas las cadenas de televisión y llenó numerosas páginas de periódicos. Y eso parece que despierta el morbo entre los reclusos, además de otorgarle cierto poder en el centro penitenciario.

Son ya varias las relaciones que se conocen en prisión a la viuda negra de Patraix, llegando a ser protagonista de una escena bastante subida de tono en la piscina junto a uno de los presos con mayor «caché» en la cárcel y por la que fueron recriminados por una funcionaria de prisiones en prácticas.

Si te ha gustado esta historia, puedes escuchar nuestro Podcast «Dimensión Misterio 2×04 – El crimen de Maje, la viuda negra de Patraix. Viudas negras, parte 2».

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